Las organizaciones en el mundo utilizan la tercerización como base de éxito para la gestión de los recursos y la optimización de los procesos empresariales, marcando una diferencia entre la Intermediación laboral y el Outsourcing, conceptos que pueden parecer similares, pero que tienen muchas diferencias.

En la actualidad, las organizaciones enfrentan cantidad de cambios y tendencias que influyen en las decisiones administrativas. Como parte de esta transformación, la tercerización o el outsourcing de los servicios profesionales especializados, se ha convertido en la base del éxito de la gestión de los recursos y la optimización de los procesos empresariales. En Perú, ocho de cada diez empresas optan por la tercerización. Y al hacerlo, el 90% de ellas se vuelve más productiva. Sin embargo, en este proceso se suelen generar confusiones entre la intermediación laboral y el outsourcing. Por ese motivo, es que sale a relucir la pregunta: ¿existirán, realmente, diferencias entre ambos conceptos? Si fuera así, ¿qué opción sería la más indicada para el tipo de empresa en la que se trabaja? En ese sentido, Rodrigo Yépez, gerente general del Grupo EULEN Perú, explica las siete principales diferencias entre  el outsourcing y la intermediación laboral.

Diferencias y aplicaciones

1.- Las actividades de intermediación pueden ser de carácter temporal, especializado o complementario sin estar relacionadas directamente con el corebusiness de la empresa usuaria, mientras que en el outsourcing se presta un servicio integral, que resulta ser parte de la cadena productiva de la empresa usuaria.

2.- En la intermediación, la empresa que solicita el servicio tiene facultades de fiscalización y dirección sobre su proveedor. En cambio, en el outsourcing la relación es meramente comercial, solo puede haber coordinación y la empresa usuaria no tiene poder alguno sobre el personal del tercero (dirección, fiscalización, mucho menos sanción), aquí solo existe un control de calidad o satisfacción del servicio.

3.- En el outsourcing, el contratista es responsable por los resultados de los servicios prestados. En la intermediación importa el desarrollo del servicio, ya que existe una preocupación por la calidad e idoneidad en el servicio.

4.- El outsourcing permite reducir y controlar los costos del proceso. Mientras que en la intermediación laboral es difícil controlarlo en virtud a los cambios en la legislación laboral, lo que impacta directamente la estructura de costo.

5.- La externalización de procesos de negocio es sinónimo de rentabilidad, ahorro de tiempo y costos y eficacia empresarial. Tanto en la intermediación como en la tercerización, se produce esta externalización en favor del cliente, sin embargo el costo de prestar el servicio es más alto en la intermediación y el que podría ser mar variable, tal costo lo asume la intermediadora.

6.- La tercerización tiene menos costos administrativos y regulatorios que la intermediación laboral, que se encuentra sujeta a más fiscalizaciones para las empresas formales.

7.- Aunque las diferencias son técnicas, ambas herramientas apuntan a lo mismo, externalizar el costo de una empresa usuaria a otra que asuma el costo y riesgo laboral de la actividad que se le encarga. En ese caso, sería conveniente unificar las figuras como en otros países latinoamericanos. Y, por lo tanto, no se tendría por qué desproteger los derechos laborales de los trabajadores, pues las normas laborales deben cumplirse igual bajo cualquier esquema.

Lo que verdaderamente debe interesar -en beneficio de la empresa- es que esta pueda crecer y generar mayores ingresos optimizando procesos. Por tal razón, los profesionales encargados de la administración deben aprender a manejar cada concepto.

¿La empresa en la que laboras terceriza algún proceso, cómo les va? Deja tus comentarios.

José Luis Francia