Por Javier Calvo-Pérez, guardián de la cultura Liderman

Estamos finalizando el año y siempre, durante este mes, solemos reflexionar más que el resto del año, meditamos sobre nosotros mismos, y algunos van más allá, y pueden pensar incluso: ¿qué más puedo hacer por los demás?

Este mes también es un mes de agradecimiento, donde los líderes y empresarios debemos darle las gracias a nuestra gente por todo lo que han hecho por nosotros durante el 2013 y por el tiempo de sus vidas dedicado a nuestras empresas y objetivos.

Juntemos reflexión y agradecimiento, y aprovechemos en pedir mayor autenticidad en nuestro estilo de liderazgo, ser más ubicables cuando nos necesiten, más tiempo para escuchar, más bondad, más sensibilidad, más tolerancia al error, más preocupación para que los demás crezcan; estar más involucrados con lo que sucede en los hogares de nuestros trabajadores, dado que es lo que la mayoría espera de nosotros. Ellos necesitan tener paz, bienestar, estabilidad emocional, desarrollo y confianza durante los 365 días del año, para que nosotros también recibamos de ellos  el resultado de su buen trabajo.

Los líderes debemos comprometernos a ser la misma persona siempre. No podemos ser una persona simpática, de buen humor y buen trato, dispuestos a escuchar sólo a los amigos, o sólo a nuestro círculo social. No podemos cambiar y ser otra persona cuando cruzamos el umbral de nuestras oficinas o empresas.

Seamos como la estrella de Belén a quien puedan mirar todo el 2014, que les sirva de apoyo, les dé luz y los guíe con mucha responsabilidad, ética y generosidad. Feliz Navidad y un buen año 2014.