Por Javier Calvo Pérez, guardián de la cultura Liderman

¿Cómo transmitimos un mensaje para que nuestra gente nos entienda, nos dé la razón o actúe como esperamos? Normalmente, en las organizaciones fallan las formas, las palabras, los mensajes y el tiempo utilizado para comunicar no es el suficiente. Otras veces, confundimos el escenario o nivel del público, y los mensajes no son los correctos o no llegan como queremos que lleguen. Estas malas prácticas generan que las personas a las que queríamos informar, no nos entiendan y, más bien, las dejemos fastidiadas, más confundidas que antes y no nos den la razón.

¿Qué es lo que sucede? Muy simple. En nuestra empresa Liderman, hemos identificado la siguiente fórmula matemática: razón + mala comunicación = sin razón.

En nuestra empresa, se puede correr el riesgo de perder autoridad por no comunicar bien una razón, por eso, hoy estamos trabajando mucho este tema porque por más que un líder trasmita alguna directiva o información, si el otro lado no la entiende, el líder pierde, automáticamente, la razón y el apoyo que esperaba.

Para nosotros es más valioso la percepción de la persona que recibe una comunicación que la comunicación misma. Hemos tenido casos de alguna sanción o medida disciplinaria aplicada por un supervisor, que nos vimos precisados en retractar porque se demostró que, en su momento, dio mal las directivas o fueron insuficientes para que sean claras y entendidas.

Antes de sancionar o llamar la atención a alguien, debemos estar 100% seguros que hemos comunicado súper bien la idea, y que la hemos repetido las veces necesarias para ser entendida, poniéndonos en los zapatos del otro y, si es posible, en su propia mente.