Por Javier Calvo Perez, guardián de la Cultura Liderman

Podría parecer poco importante preocuparnos si los hijos de nuestros trabajadores se educan, si asisten o no al colegio. Sin embargo, tener este tipo de inquietudes dentro de la empresa es mucho más valioso de lo que nos podemos imaginar, primero, porque es una manera certera de apoyar el crecimiento de nuestro país. Debemos ayudar a elevar los índices de educación nacional y, para eso, comenzar por evitar el ausentismo escolar.

Las empresas debemos encuestar y conocer de cerca cuántos de nuestros trabajadores tienen hijos en edad escolar y si asisten a la escuela o no. Si no asistieran algunos, conocer los motivos y crear programas de ayuda y orientación familiar.

Permítanme contarles un caso.

En una ciudad alejada, por un tema de responsabilidad social, un cliente nos exigió que contratemos a personal de la comunidad vecina. En ese tiempo, había una alta tasa de robos y nosotros sabíamos eran los propios hijos de esos trabajadores los que participaban en los robos que afectaban a nuestro cliente.

Llevamos a cabo una serie de programas de bienestar familiar, entre ellos, financiamientos para defenderse del endeudamiento bancario, educación y supervisión contra la violencia familiar y programas contra el ausentismo escolar; en ese tiempo, el índice era del 18 %  entre los hijos de nuestra gente. Solo con préstamos de escolaridad –0% intereses y súper flexibles– y charlas a padres e hijos frecuentes, logramos reducir a cero los robos realizados por los hijos de ellos mismos y a cero el ausentismo escolar.

La seguridad, muchas veces, implica más trabajo social que ejercer autoridad o invertir en otras cosas.