El buen manejo de las referencias laborales puede ser de utilidad en las últimas fases de un proceso de selección. Los expertos en selección de personal recomiendan evitar colocar referencias en el CV porque podría tratarse de una persona que trabaja en una empresa de dudosa reputación.


Las referencias personales representan la forma más práctica a la que recurren los empleadores para verificar y complementar la información aportada durante el proceso de contratación. Pero no sólo eso: además proveen información sobre las motivaciones, evolución y objetivos profesionales del candidato. Para los que postulan a una plaza laboral, es un fantástico respaldo a su candidatura y demuestra la capacidad de entablar relaciones de trabajo sólidas.

Hay un debate en torno a la pertinencia de que las referencias vayan o no en el CV. Personalmente, afirma Antonio Rodríguez-Campra, Director de Empleabilidad y Relaciones Empresariales en la Universidad Privada del Norte (UPN), pienso que un CV no es el espacio para ellas.

Las dimensiones aceptables de un CV habitualmente no permiten darles cabida. Tampoco es necesario incluir expresiones como referencias laborales. “Se sobreentiende que todo candidato debe estar preparado y contar con ellas. No tenerlas puede eliminarte en las últimas fases del proceso”, expresa Rodríguez-Campra .

Los riesgos

Según el experto de la UPN, es arriesgado poner como referido a alguien porque no se sabe cómo podría ser tomado por el reclutador. Por ejemplo, si la persona que colocamos como referencia trabaja en una empresa mal valorada por el reclutador o si dicha referencia no tiene una buena relación con personas de la empresa a la que postulamos, se pone en riesgo el proceso de reclutamiento.

En la entrevista personal podemos obtener información valiosa sobre qué referencias pueden ser más adecuadas para afirmar el proceso de postulación. Por último, es posible que en el proceso no sean solicitadas, en ese caso, brindarlas podría resultar un inconveniente.

Lo habitual es que las referencias se soliciten en las fases finales del proceso, cuando la persona ya ha sido seleccionada como idónea para la posición. De manera que lo más conveniente será aguardar esta instancia.

El indicado

Ahora, una cuestión vital es decidir a quién referir, cómo comunicárselo y qué datos considerar. Ante ello, debemos tener en cuenta el área funcional y el rubro al que estamos postulando. Si anteriormente hemos trabajado en dos rubros distintos, digamos farmacia y alimentación, y nos presentamos a un trabajo relacionado a la industria farmacéutica, lo relevante será contar con un referente de este sector.

Lo mismo sucede con el área funcional. En ocasiones, para posiciones gerenciales, pueden ser solicitados referentes 360°; esto es, jefes, directores, pares y subordinados. En todos los casos, debemos verificar la información aportada (nombres, apellidos, teléfono, correo y relación laboral).

Una información no verificada puede generar desconfianza. Debemos comunicar al referente sobre el proceso al que nos presentamos, qué nos interesa que destaque y como es lógico confirmar que está dispuesto a aportar buenas referencias.

Por último, una vez finalizado el proceso se debe agradecer a todas las personas que apoyaron, comunicando la posición y empresa para la que finalmente el profesional fue seleccionado y ofreciendo la disponibilidad de ayudar profesionalmente y como referente si así lo necesitaran.

¿Crees que las referencias laborales suman en el proceso de selección? Deja tus opiniones.

José Luis Francia