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Al inicio de tu carrera es muy probable que seas contratado principalmente para tus habilidades duras. Pero, para ascender, necesitarás habilidades blandas.

Durante un proceso de solicitud de empleo y entrevistas de trabajo, los empleadores están buscando candidatos con dos conjuntos de habilidades: las técnicas o duras y las blandas o sociales. Al inicio de tu carrera, es muy probable que seas contratado principalmente por tus habilidades duras, es decir, conocimientos que son relevantes para el trabajo. Cuando estás recién egresado de la universidad, o incluso tienes pocos años en tu carrera, factores como el dominio de del sector, el conocimiento que has adquirido durante las prácticas y tus otras credenciales específicas son realmente importantes.

Pero si bien es posible que te hayan contratado inicialmente por tus habilidades duras, con el tiempo pasan a un segundo plano. Cuanto más lejos llegues en tu carrera, menos evaluaciones de tus habilidades técnicas tendrás que pasar. Debido a que “las habilidades duras que te permitieron conseguir el trabajo no lograran que consigas un ascenso importante. Eso no quiere decir que la mejora de tus habilidades técnicas no sean valiosas”, sostiene Ximena Venngoechea en su artículo “How To Know Which Skills To Develop At Each Stage Of Your Career”, de la revista Fast Company.

De otro lado las habilidades blandas son aquellas que destacan las acciones interpersonales de comunicación, resolución de conflictos y otros rasgos, características que, sin duda, las empresas están priorizando. Algunos reclutadores señalan que los nuevos graduados carecen de estas destrezas. Las habilidades sociales son menos cuantificables que las duras. A diferencia de las técnicas, que se pueden aprender, las blandas están más ligadas a la personalidad y las emociones, como actitud para inspirar, saber trabajar en equipo y ser un buen comunicador.

 ¿Cuál es la diferencia entre estas dos habilidades?

Para poder entender la diferencia entre ambas debes tener en cuenta ejemplos de cada una, en el caso de las duras, o técnicas, podemos mencionar:

  • El dominio de una lengua extranjera
  • Un título o certificado
  • Digitado rápido
  • Manejo de una máquina de operación
  • Uso de programas de computadoras

En el caso de las habilidades blandas, también conocidas como “don de gentes” o ” habilidades interpersonales” tenemos los siguientes ejemplos:

  • Trabajo en equipo
  • Liderzgo
  • Comunicación
  • Flexibilidad
  • Paciencia
  • Persuasión
  • Gestión del tiempo
  • Motivación

Mientras que ciertas habilidades duras son necesarias para cualquier posición, los empleadores están buscando cada vez más -entre los solicitantes de trabajo- habilidades blandas. Esto se debe a que es más sencillo entrenar a un nuevo empleado en una destreza en particular (utilizar un determinado programa de ordenador) y más difícil prepararlos para competencias transversales (como la paciencia).

Durante el proceso de solicitud de empleo debes estar seguro de destacar tus habilidades duras y blandas. De esta manera, incluso, si no tienes una habilidad dura requerida por la empresa, podrás aportar con una habilidad blanda en particular que sabes, sería valiosa en la posición.

Si el empleo implica trabajar en una serie de proyectos grupales, asegúrate de hacer hincapié en tu experiencia y habilidad como jugador de equipo y tu capacidad para comunicarte con todos los miembros del grupo de trabajo.

¿Has podido identificar tus habilidades duras y blandas? Cuéntanos cómo los identificaste.

José Luis Francia