El gerente de RR.HH. de San Fernando cuenta el detrás de bambalinas de la campaña navideña más grande del país
Si en estos momentos usted se encuentra leyendo este informe con toda tranquilidad, es porque, quizás, no solo tiene su pavo navideño en casa, sino porque acaban de dar inicio unas pequeñas vacaciones. “Nosotros empezamos a trabajar cuando todos están cerrando con sus oficinas”, dice Rafael Noé, gerente de recursos humanos de San Fernando, mientras prepara lo necesario para dar una ronda por las nueve paviferias de Lima, desde Los Olivos a Chorrillos, del Callao a Santa Anita.
Durante el 2011, la paviferia vendió 1 millón 200 mil pavos y este año pretenden superarlo. Tras cerrar el 2012 con un crecimiento del 18%, San Fernando cuenta por primera vez los pormenores de la campaña comercial más grande y familiar del año.
La convocatoria
Salimos de sus oficinas de Juan de Arona hacia el Centro de Convenciones del Jockey Plaza antes de las 10 de la mañana. Noé explica que San Fernando contrata a 120 personas por cada feria, lo que da un total de movilización de unas 1.200 personas para una campaña que dura 11 días, sumatoria que no incluye personal logístico como choferes y distribuidores. “En su mayoría, son personas universitarias, de 18 a 25 años, que viven su primera experiencia laboral”, explica.
Quien conduce es Mauricio, ejemplo de alguien que conoció la empresa como trabajador de feria cuando era universitario y, que hoy, sea por amor a la camiseta o cosas del destino, ha logrado ganarse un puesto dentro del área de servicios generales. “Ha habido chicos tan buenos en las ferias que hoy tenemos algunas posiciones con ellos, no son todos, ni muchos, pero existen”, agrega Noé.
El método de atracción de talento de San Fernando ha sido el mismo desde hace algunos años. El área de RR.HH. coordina con el decano de algunas universidades y estas publican un aviso invitando a una charla. Luego de ella, recepcionan CVs, y el equipo de RR.HH. empieza su proceso de selección. Un 80% de personas lo pasan. “Necesitamos habilidades específicas. Para el cargo de estibador, se requiere fortaleza física; la personas en atención al cliente, mucha tolerancia a la presión, etcétera. Así se determina un perfil”, explica.
“También pensamos en aquellos que el año anterior estuvieron en la feria. Porque, al finalizar, hacemos una evaluación del desempeño y si su desenvolvimiento fue óptimo la llamamos directamente a ver si está disponible. Estas posiciones ocupan un 20% entre los chicos que participan este año”, puntualiza, agregando que, una vez que hayan sido seleccionados,  tienen una inducción donde les comparten la historia de esta compañía que ha sabido dejar atrás su etiqueta de avícola, para pasar a ser una empresa de consumo masivo completo por sus grandes bloques de producción, industria, distribución y soporte.
Temprano por la mañana
Desde las siete de la mañana, los colaboradores se encuentran en cada uno de los puntos de ventas en toda Lima para iniciar la jornada. “Uno de nuestros retos es motivar constantemente al personal para que vaya a trabajar. Porque tenemos en cuenta que, cuando uno tiene 20 años y está de vacaciones, los días que tiene son para descansar o divertirse”, señala Noé. Sin embargo, explica divertido que, en sus años de experiencia, ha notado que los jóvenes trabajan para garantizarse el mejor Año Nuevo, lo que les ayuda a enfocarse en temas concernientes al horarios y con una compensación competitiva para este público hormonal.
Mientras llegamos a la feria, esos jóvenes de los que Noé venía hablando están alineados en sus posiciones, bajando los pavos de los frigoríficos, chequeando tickets, repartiendo calendarios, siendo los jóvenes que cualquier madre podría sentirse orgullosa.
“El pavo es un elemento central en estas fiestas. Es una figura familiar”, dice Noé y tienen toda la razón. No obstante, son un poco más de las 11 de la mañana y a penas algunas personas llegan a recoger su cena de navidad.
“Estamos trabajando una logística que impida que se formen colas. Pero la fluencia de la gente es así”, bromea Noé señalando la poca concurrencia. “Parece que al peruano le encanta hacer cola. Siempre yendo al último día o a horas puntas”, dice mientras, en su primer día de trabajo, muchos muchachos no adivinan el trabajo que les espera hasta el fin de campaña, este 30 de diciembre.