¿Qué están haciendo las Empresas Más Admiradas vinculadas a la construcción para remediar la escasez de talento especializado?
Las empresas Ferreyros y Graña y Montero tienen algunas cosas en las que competir y otras que compartir. Hoy, sobresalen dos cosas en común. La primera es ser ganadoras del Premio a las Empresas Más Admiradas 2012, entregado por PwC y la revista G de Gestión; y, la segunda, la preocupación de uno de los riesgos más trágicos para la sostenibilidad del crecimiento país: la falta de técnicos especializados para la construcción.
Esta problemática ya ha sido tocada con anterioridad en estas mismas páginas, y, aunque a nivel educativo, ha pasado poco tiempo para subsanarlo, las empresas han tomado el liderazgo con importantes inversiones para suplir las carencias, en su mayoría, procedentes de la inequidad de habilidades duras y blandas de los técnicos especializados, para lograr potenciar su productividad y hacerlos competitivos.
“Nuestros programas parten de la base que los institutos no forman en los niveles exigidos por nuestros clientes, acostumbrados a trabajar con altos estándares de rendimiento”, explica
Andrés Gagliardi, gerente de la división de RR. HH. de Ferreyros.
Sin embargo, el problema no solo sería cualitativo, sino también cuantitativo. La poca oferta de talento especializado para la demanda creciente en el sector construcción se une a las bajas habilidades. Así, por ejemplo, si Senati egresa unos 1.000 técnicos al año, Ferreyros ha requerido unos 500 con el ritmo de crecimiento actual. “Es decir, la mitad de los egresados satisfacen a una sola empresa. Y no somos los únicos que hemos crecido”, agrega Gagliardi.
Graña y Montero es otro protagonista. En el 2004, el grupo cerró facturando US$ 250 millones; este 2012, lo hará en más de US$ 1.900 millones. “El capital humano del grupo ha venido creciendo de la misma manera como su facturación”, dice José Carlos Ascarza, gerente de gestión humana del grupo Graña y Montero.
Es por esto que, en ambos casos, la escasez les ha dado la oportunidad de sobresalir en la formación de sus trabajadores, no solo para capitalizarlos y retenerlos, sino también para elevar el mercado profesional en el país.
Enseñanza técnica
“Consideramos que las empresas que desarrollan a las personas también se desarrollan así mismas. Hay una simbiosis que conjuga intereses de ambas partes”, explica Gagliardi, poniendo énfasis en el desarrollo a través de la capacitación continua en Ferreyros.
La empresa tiene un programa con cinco categorías que van de la quinta a la primera, esta última, la más competitiva de todas. “La mayoría de técnicos, sino todos, llegan a la empresa en la quinta categoría y, bajo nuestra preocupación, los desarrollamos hasta los niveles requeridos”, resalta Gagliardi.
La firma ha venido invirtiendo  US$ 15 millones en los últimos cinco años en estas capacitaciones a su personal técnico, y ya ha entregado 58.000 certificaciones por habilidades. Hoy, alrededor de 1.800 técnicos dentro de Ferreyros participan de esos programas de capacitación y desarrollo permanente.
Asimismo, a manera de RSE, la empresa también forma técnicos desde cero en mantenimiento de maquinaria pesada junto con Tecsup. “Al concluir sus estudios, ellos pueden formar parte de la empresa o no. Ellos lo deciden”, manifiesta Gagliardi, explicando la contribución desinteresada de la empresa a favor la sociedad.
Escuela de líderes
“El 70% de ingresos en la empresa son de recién egresados y eso nos encanta. Si tienen alguna deficiencia técnica aquí se cubre, igual con la gestión. Solo buscamos ganas y entusiasmo”, explica Ascarza, del grupo Graña y Montero.
Es con este entusiasmo como la empresa se deja conocer: como una escuela de formación. Esta, sin duda, fue  una de las virtudes que la condujo a ganar el Premio a las Empresas Más Admiradas 2012.
Con 11.000 empleados, entre profesionales e ingenieros, la empresa ha venido invirtiendo en diversos programas de capacitación y formación desarrolladas de manera inhouse. “Nuestros principales ejecutivos van a dictar las capacitaciones al menos dos veces al mes a toda la gente nueva que ingresa. Invertimos mucho, pero no es solo eso, sino el tiempo y la dedicación de cada gerente”, detalla el ejecutivo.
Por otro lado, la empresa, que cumple 80 años durante el 2013, está a puertas de egresar a la quinta promoción en la Universidad de Piura, que cuenta con 45 alumnos y un costo promedio de US$ 10.000 por persona.
Todo esto es solo el preámbulo del más grande desafío del grupo, según dice Ascarza, y es que la cultura dentro de la organización, a pesar del crecimiento de la actividad y las personas, así como de la internacionalización, siga sólida. “La calidad, seriedad, cumplimiento y eficiencia van a ser la columna vertebral de nuestro desarrollo en el futuro”, agrega el ejecutivo.
Mientras tanto, Ferreyros se ha trazado el desafío de afrontar la perspectiva de crecimiento sin incrementar sus planilla de 3.742 colaboradores. “Estamos logrando un nivel óptimo de rendimiento que servirá para afrontar lo que se nos viene”, finaliza Gagliardi.